#GraciasVelasco: de la pelota en los pies a pasarla con las manos

Jugaba al fútbol en Estudiantes, los amigos hicieron que pase al vóley. Taboada le enseñó y llegó Buenos Aires. «El vóley fue mi refugio durante la dictadura», afirmó. Velasco es Velasco, pero así fue cómo llegó a hacerse relación al nombre Julio con el voleibol.

Fotografía: El Gráfico.

Julio Velasco no nació en el vóley. Pero es vóley. Tuvo, como la mayoría de los y las deportistas, inicios con distintos deportes hasta que encontró el suyo. Fútbol, rugby y natación. Fútbol hasta los 15. Su carrera terminó en Novena, jugando en Estudiantes. El grupo de amigos empezó con el vóley y eso lo llevó a Universitario. A cargo de Jorge Taboada, empezó a querer y jugar este nuevo deporte para él. Ese equipo terminó ganando dos veces consecutivas el campeonato metropolitano y cuatro ascensos en misma cantidad de años. Tomó confianza y estudió para seguir creciendo. Así lo contó hace unos años en El Gráfico…

 

Hincha del Pincha, pero empezó la Colonia en Gimnasia…

«En La Plata, el primer club en poner colonia de vacaciones fue Gimnasia. Te hacían ir a la Colonia con la camiseta del club. En esa época no existían los buzos, o al menos en mi casa no había, lo único que teníamos era un pullover y entonces nos íbamos en pleno verano con el pullover encima para que nadie nos señalara por la calle. Y lo mismo al volver, transpirados, nos poníamos otra vez el pullover con el calor que hacía. Al año siguiente, Estudiantes abrió su colonia y nos cambiaron, y ya no hizo falta el pullover».

 

Trabajos y estudios a la par: estudiante de filosofía, preceptor, limpiar vidrios.

«Mi mamá no quería que estudiara filosofía, nunca tuvo un mango y quería una carrera que me diera más plata que la docencia, pero yo era muy cabeza dura (golpea la mesa), entonces dije: “Estudio filosofía y me banco solo”, y me fui a vivir con un amigo. Seguía en buena relación, iba a comer a su casa, pero me bancaba solo. Era un laburo que me encantaba, fueron 4 años, me echaron en el 73, cuando Perón ganó las elecciones y echaron a todos los preceptores»

«(…) ahí ya desarrollé un estilo de leadership (liderazgo).  Entendía que los pibes hicieran ciertas cosas, pero cuando llegaba el profesor, la clase debía estar ordenada. Algo parecido a lo que hago con los jugadores ahora. En los cursos de entrenadores cuento esto que me tocó vivir: terminé el secundario y al año siguiente era preceptor de chicos que tenían casi mi misma edad. Recuerdo que había un muchacho que no paraba de hacer lío y como no respondía a mis órdenes, en un momento lo encaré, sin mucha pedagogía: “Si seguís jodiendo, te rompo la cara”. Si se hubiera enterado el rector, me echaba (risas)».

«Me puse a buscar otro laburo y conseguí en una empresa de limpieza: iba a las 6 de la mañana a limpiar los vidrios de un banco de la calle 8. Ahí aprendí algo para siempre: la gente muchas veces abría la puerta apoyando las manos en el vidrio y quedaba todo marcado. Y yo decía: “¡Pero estos hijos de puta podrían agarrar el picaporte!”. Y luego reflexionaba: “¡Cómo se ve el mundo distinto desde el que tiene que limpiar la puerta y del que tiene que usarla!”. Utilizo este ejemplo en charlas que doy y en mi relación con jugadores, dirigentes o compañeros. “¿Cómo la verá él?”, me pregunto, porque es fácil verla desde acá».

 

Así empezó a entrenar

«Empecé a hacer el curso de entrenador como una cosa más. Lo daba Jorge Taboada, mi entrenador de Universitario, los sábados a la mañana en Castelar. Todavía vivía en La Plata, íbamos con otros tres muchachos desde La Plata, ¡un viajecito! Me dieron un grupo de estudiantes para formar un equipo y cuando me vine a vivir a Buenos le pedí trabajo a Taboada, que también era periodista y muy amigo del legendario Osvaldo Ardizzone, eran dos grandes bohemios. Y como los hijos de Ardizzone jugaba en Defensores de Banfield y necesitan un entrenador de vóley, me mandaron a mí. Siempre digo que gracias a la dictadura empecé a entrenar vóley. Debe ser lo único bueno que dejó. El vóley fue mi refugio durante la dictadura«.

 

Defensores, GEBA y Ferro

«Mientras dirigía en Defensores, jugué un año en River y al poco tiempo, Luis Lufrano, el DT de GEBA, me ofreció ser entrenador de mini vóley, es decir entrenar a los chicos de 10 a 12 años, los que no saben nada. Y enseñar a los chiquitos te cambia totalmente la perspectiva. Ahí no podés decir “no, esto se hace así”, ahí tenés que desarrollar la parte didáctica y pedagógica. Eso lo hice un año en GEBA y luego, en Ferro y en la Universidad de Belgrano».

 

El primer gran salto

«A mediados del 79. Se fue el entrenador de la Primera de Ferro y, como no había otro técnico, me propusieron agarrar. No quería saber nada, no quería dejar a los chicos porque me gustaba, pero un dirigente histórico de básquetbol del club, Cito Kriscautzky, que tenía a su hija jugando al vóley, me llevó a comer a un restaurante, un método que recomiendo y empleé muchas veces, porque las charlas importantes no hay que darlas en el gimnasio o en la oficina, sino afuera del ámbito habitual para crear otra intimidad. Kriscautzky me dijo: “No te voy a hablar como dirigente del club, porque Ferro puede conseguir a cualquier entrenador, pero hay trenes que pasan una vez en la vida, y para mí, este no te lo podés perder”.

 

Y su llegada a la Selección

«Le hiciste caso. Lo respetaba mucho a Cito, así que aunque me doliera dejar a los chicos, acepté. Y el primer año ya me fue bien: salimos campeones, cuando Ferro llevaba 10 años sin conseguirlo. Ganamos 4 campeonatos seguidos y en el 81 perdimos por un pelín la final del Sudamericano con los brasileros, que siempre estuvieron muy arriba. En ese momento, el presidente de la Federación me ofreció ser preparador físico y segundo entrenador del coreano Sohn en la Selección junto a Martínez Granados, de cara al Mundial 82. Yo tenía 27 años y venía de recibirme como profe en el INEF. Me había quedado el mandato materno: “Hay que tener un título, hay que tener un título”. Si me iba mal en el vóley, tenía un título para laburar en cualquier colonia de vacaciones. Me recibí de profe al mismo tiempo en que era campeón como DT de Ferro».

 

Su historia tras la llegada a la Selección como ayudante en 1982, ya es conocida…

 

Fuente: El Gráfico.

Acerca de Sergio Pomares

🗣️ Periodista Deportivo UNLP (UNLP 2014). 🎤 Locutor nacional M13641 (ISER 2018). 🎓 Licenciado en Comunicación Social (UNLP 2019) ------------------- 🟡 VÓLEY 631 🟡 --------------------- Editor, redactor y community mánager de Vóley 631 (desde 2013). Productor y conductor de 631 TV. Productor, co-conductor y columnista de 631 Radio (FM 94.1 La Plata)

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