Otro error forzado de la FMV: dejaron jugar a un venezolano no autorizado y ahora conflicto para definir una semifinal

Ferro, en cancha, le ganó 3-1 a Vélez y pasó a la etapa previa de la final de la Copa Chulo Olmo. Pero tras mirar en los registros, Vázquez «no tenía el aval» para estar en cancha aunque desde la Federación le habían dado el visto bueno sin potestad necesaria para hacerlo. El caso de CASLA 2018 parece que no sirvió como ejemplo…

Fotografía: Prensa FCO.

San Lorenzo y Estudiantes esperan en una de las semifinales de la Copa Chulo Olmo, mientras que UAI-Urquiza lo hace con Ferro. O hacía, porque tras lo que fue resultado en cancha de la última jornada de la fase regular llegó la noticia de una mala inclusión en la histórica e importante institución verdolaga. El equipo del Oeste, que eliminó en esa fecha final a Vélez por 3-1, jugó con un jugador que hasta un día antes de la jornada no tenía el aval para hacerlo y desde la Federación -cuentan allegados- que se le dio el ‘ok’ para que lo haga sabiendo que «no podía».

Error forzado para atar el título vinculado a una terminología de vóley, pero es un grave y repetido error desde la FMV. Juan Vázquez, que jugó la Liga A2 para San Lorenzo de Alem -sin arreglo en el pago de transfer internacional-, buscó poder destrabar el caso para poder jugar en Ferro pero los tiempos no le ayudaron. El sábado jugó, en un partido clave para clasificar a semifinales: Ferro y Vélez tenían el clásico para definir el pase. Conocían el caso, él no podía jugar. Y lo hizo. He ahí el reproche de Vélez, sobre un jugador «no habilitado por cuestiones del pase». Aunque la Federación le dio la posibilidad -según afirman fuentes de las entidades- pese a que «en los papeles en regla para hacerlo no lo estaba».

Restará conocer resolución del caso, si finalmente Vélez tenía razón en el reclamo que cambiaría el panorama de las semifinales de la Copa Chulo Olmo (se juegan entre sábado y domingo, según cronograma). La misma que en el formato de disputa no aclaraba tener semifinales a jugarse y sobre la fecha 4, tras dudas de varios clubes, se aclaró -por fuera de las vías de comunicación oficiales- que sí había como lo era la edición femenina.

En 2018 pasó algo parecido, con una jugadora brasilera de San Lorenzo que jugó cinco partidos sin habilitación para hacerlo y la secretaría de la Federación que estaba a cargo de estar atenta nunca se dio cuenta hasta que el rival del quinto partido en cuestión y con una semifinal ya jugada -Banco Provincia- puso el ojo. El fallo solo castigó a la jugadora y la Federación reconoció como «error» propio -algo que fue mayor que eso-, haciendo mella en quien menos -y casi nula- responsabilidad tenía: la jugadora. Cuando hay errores o multas a pagar por clubes o jugadores/as, las instituciones se hacen cargo, ¿pero por dentro cómo andamos? Hubo finales de Inferiores sin cerrarse o jugadora esperando una ambulancia durante 40 minutos -particulares la ayudaron- y todo siguió como si nada.

Desde ya, otra situación alarmante desde la Federación que nuclea a más de 200 clubes metropolitanos y encima entre medio quien tomó cartas en el asunto por casos de gravedad (balances y manejo sin el marco legal correspondiente) es la Inspección General de Justicia. Esto no es para mezclar las cosas, sino para que como se cuentan las buenas (inclusión de sub-12, partidos televisados, cursos y demás) también se cuenten las malas.

 

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