Andrés Villarreal, el último árbitro

Impartiendo justicia en ARVA hace 20 años, dirigió el último partido profesional del vóley nacional. Se destaca en las Ligas y comienza su camino a nivel internacional. Dialogó con Vóley 631 sobre sus inicios, su futuro, la familia y hasta dejó consejos para los que están empezando a dirigir.

Con un amplio recorrido en la Asociación Regional de Voleibol Amateur (ARVA), Andrés Villarreal lleva varios años dirigiendo torneos organizados por la Federación Bonaerense (FBV), la Federación del Voleibol Argentino (FeVA) y también en la élite nacional (las Ligas A1 masculina y femenina), mientras que ya dio sus primeros pasos a nivel continental: cuadrangular sub-21 en Perú y masculino en Bariloche. Además, hoy es el presidente de la secretaria provincial de vóley en la FBV.

Cuando finalizó el siglo XX, comenzó la carrera arbitral para Villarreal. Nacido en Trenque Lauquen, aunque desde los 4 años vivió en Pehuajó, llegó en el 2000 a La Plata para estudiar Educación Física y gracias a un amigo se enteró del curso inicial que dictaba Osvaldo Sumavil en ARVA. Si bien ya dirigía en su ciudad, lo hacía «de manera informal, en partidos amistosos, de caradura, porque no había árbitro», explicó.

Sus comienzos

Durante la secundaria, en la Escuela Nacional de Pehuajó, varias veces se retiraba en el medio de una clase para ir a arbitrar los partidos que se jugaban en la ciudad. Su mamá y su papá son profesores de Educación Física, por los que el deporte le corre por las venas. «Eso me llevó a que haga deporte, que quiera formar parte y participar de alguna forma», agregó Villarreal, que también entrenaba y jugaba al vóley.

El apoyo de la familia siempre es fundamental para triunfar, y él nunca sufrió un reproche: «Siempre me sentí cómodo, me gustaba tomar decisiones, ser parte de los partidos, eso me llevó de alguna manera a dirigir. Cuando hice el curso de árbitro y empece a arbitrar se lo comenté a mis padres, ellos siempre me apoyaron», destacó. Además, también era un ingreso económico en tiempos de crisis económica en el país.

La primera vez

Sin embargo, dar los primeros pasos nunca es tan sencillo. «Lo que más me costaba era que dirigíamos solos, sin segundo árbitro, entonces se complicaba mucho. Los entrenadores en esa época eran bastante particulares, muy temperamentales. Controlar la parte disciplinaria fue lo que más me costó en ese momento», expresó sobre sus primeros partidos.

La diferencia, desde sus inicios hasta hoy, «además de la experiencia, también es el temperamento, la personalidad, el conocimiento que uno va adquiriendo. En ese momento sólo teníamos el reglamento, ahora está el libro de casos, la guía de arbitraje, hay un montón de bibliografía que ayuda a que uno tenga más herramientas al momento de tomar una decisión», expuso.

El último árbitro

Villarreal dirigió el último partido oficial que se jugó en el país, entre UPCN y River -junto a Pablo Pérez- por los cuartos de final de la Liga A1 masculina, el 12 de marzo y a puertas cerradas. También impartió justicia en la última final de la Liga Femenina, que jugaron Boca y San Lorenzo en 2019 (foto) y ya dio sus primeros pasos a nivel continental, dirigiendo cuadrangulares sudamericanos en Perú y en Bariloche.

 

El primer nivel

Para dirigir en niveles de élite, hay que estar muy concentrado. «La pelota viaja muy rápida y hay que estar muy atento en situaciones como el roce del balón. La conducta y la disciplina son cuestiones a tener siempre en cuenta y si uno no está muy atento puede llegar a cambiar el partido. No hay un punto fácil para dirigir en esos niveles. Se hace más fácil cuando jugadores y entrenadores te tienen confianza», argumentó.

«Trato de estar todo el tiempo adaptándome a los cambios tecnológicos, porque es lo que se viene, lo que nos da la posibilidad de mejorar a nosotros también. El video check ha sido un avance muy grande por parte de ACLAV, que nos da la posibilidad de descomprimir en algunas situaciones de juego, principalmente con el tema de los roces y determinadas pelotas que son fundamentales. Creo que es un paso adelante», mantuvo.

Sueños

Estar en Juegos Olímpicos, un Mundial, o un torneo internacional es el sueño de cualquiera, pero Villarreal es cauteloso con eso. «Uno siempre intenta ser el mejor y tratar de llegar a lo más alto, obviamente. Pero pienso en el día a día, en tratar de colaborar con ARVA, la FBV, la Secretaría Nacional de Arbitraje. No pienso en ser, o en cuando lo voy a ser, sino en trabajar día a día y en mejorar, y si en algún momento llega lo disfrutaremos y valdrá todo el esfuerzo que hacemos. Hoy en día no pienso cuan cerca o lejos estoy de eso», expresó.

Villarreal es un árbitro jóven y con proyección, que sabe que llegó hasta donde llegó por «el profesionalismo que le he puesto, las ganas, la dedicación», pero que no ignora que «la familia es fundamental. Siempre le metí para adelante y nunca tuve peros. Uno lo hace por ellas, por mi dos hijas (Candelaria y Joaquina) para demostrarle que se puede, que con esfuerzo se puede llegar», explicó.

Amistad

La amistad es también algo que hace más placentero el día a día y Villarreal lo destaca. «Lo que más me gusta son los amigos que hice y sigo haciendo a través del arbitraje, los viajes, los lugares, el seguir aprendiendo, obviamente. Los amigos que uno hace y lo que comparte en todos los torneos con los árbitros es algo que no cambiaría. Es algo muy lindo que me llevo de cada torneo», agregó.

Consejo

Por último, para todos los que sueñan con ser árbitros, Villarreal les dejó un consejo: «es una profesión muy linda, que te deja muchas cosas buenas. Lean mucho (el reglamento, la bibliografía que ahora está al alcance de todos). Es una profesión importante, determinante y necesaria para que se juegue al vóley. Los incentivo a que prueben, que no se desanimen».

Fotografías: Prensa ACLAV y FeVA.

Acerca de Cesar Asprella

Periodista Deportivo egresado de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Prensa y Community Manager | Ex Andén Deportivo, Radio 23, Radio Biei, Punto Básquet y Vuelta en U. cesar_asprella@hotmail.com

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