Felipe Bernal, el colombiano que llegó a la Argentina y cumplió su sueño: «El objetivo era poner a Estudiantes como uno de los mejores del país y lo logramos»

Con 31 años y tras siete temporadas en La Plata, Felipao volvió a su Colombia natal luego de un exitoso paso por el Pincha como asistente (y DT en Inferiores) y hasta período en la Selección Menor. «Quería conocer la ciudad donde nació Velasco», contó como uno de los motivos de atracción por La Plata. Apasionado por el deporte, se sentó a dialogar con Vóley 631 antes de su regreso y de principio se dio la primera duda: ¿mate o café?

Llegaba el otoño, y se notaba en los árboles que cruzan la avenida 7, una de las principales de la Ciudad de La Plata. Esa que a metros tiene la sede de uno de los clubes más históricos de la metrópoli, de talla internacional: Estudiantes de La Plata. Ahí, en cuya entrada hay una placa homenajeando al vóley femenino campeón del 2016, entre vitrinas e imágenes alegóricas a Bilardo, Zubeldía y Sabella, esperaba un muchacho colombiano. O, con ya los años que pasaron, un platense con tonada colombiana.

Felipe Bernal (31) estaba sentado, dialogando con parte de su ‘familia argentina’. Ana Lía (Ceola), Malala (Serantes) y Natalia Calorio, personalidades del proyecto pincharrata en vóley femenino. No era su ‘familia completa’, pero era parte. Ya era el momento pos-almuerzo de despedida. Es que él se volvía para Colombia, para su Bogotá natal. El reloj marcaba casi las 15 horas, y tranquilamente podría haber sido el momento para un típico café. Típico hasta hace unos años, ahora ya aparecía una duda.

«¿Mate o café?». Se ríe. «Yo tomo mate, bastante, con amigos, gente del club, o quien me encuentre, y el café también. En estos años la costumbre era mate, pero ahora me vuelvo. Y no lo conocía hasta que llegué. Me gustó, en esa primera vez que lo tomé», recordaba.

Yerba o granos de café, a un lado. Él, de frente al micrófono, se disponía del poder que cualquiera quisera tener: volver al pasado. Sí, en recuerdos, pero muy gratos recuerdos. Ascensos, campeonatos, Selección, viajes y demás. Poco más de seis años, y para Felipao, como lo conocen aquí aunque no es brasilero, es colombiano, pero tiene algo de argentino, fueron unos muy buenos seis años….

 

-Vóley 631: ¿Cómo llegaste al vóley?

-Felipe Bernal: Nací en la capital del país, Bogotá, una ciudad gigantesca. Empecé a jugar al vóley a los ocho años, por la familia: hermanos jugadores y tengo familia deportista. Me desarrollé jugando.

Cuando terminé el colegio, el mismo me invita ser el entrenador a los 17 años. Entre eso, estudié y me gradué en la Licenciatura de Diseño Industrial en la Universidad Pedagógica de Colombia, aunque siempre ligado al vóley haciendo los cursos allí, todo lo que podía. Y tuve la suerte de ser asistente en el equipo de la Ciudad de Bogotá, campeón de un Torneo nacional masculino.

Luego de la experiencia, decido viajar: primero conociendo Perú, Bolivia, Chile y llegué a Argentina.

 

-631: ¿Por qué Argentina el destino final? ¿Qué te llamó la atención de nuestro país?

 

-FB: Siempre fui muy seguidor del vóley, por los Juegos Olímpicos del 2004, con Giba en su mejor momento. Ponía la videocasetera, filmaba partidos, en momentos donde no había auge de redes. Quería ver al vóley en otro nivel, en donde yo estaba. En Colombia los clubes recién están arrancando, antes eran colegios, universidades pero no clubes. Y yo quería conocer el profesionalismo.

Estuve en un Sudamericano, en Colombia 2006, creo, que jugó la final Brasil – Argentina, y veía la diferencia de niveles. Un Brasil con demasiada potencia, fuerza, capacidades, y Argentina con mucha técnica y me llamó más la atención Argentina en ciertas cosas. Y cuanado ya tomo la decisión de viajar, como que veía una diferencia ahí, y se hablaba mucho de ello. En Colombia hay mucha potencia, calidad, pero faltaba esa técnica que por acá (Argentina) se podía ver.

Empecé a estudiar el tema, vi la historia del vóley de acá: la historia de Velasco, que lo conocía por artículos, y cuando vine a Argentina vi que era de La Plata y quería conocer la ciudad de Velasco.

Conocí la Universidad Nacional de La Plata, me anoté en una Maestría en Deporte y me quedé. Lo conocí a Lozano (Chiche), que también era de La Plata, y dije «es una ciudad con entrenadores fuertes, muchos, mucho vóley». Tenía eso La Plata que me llamaba la atención.

 

-631: Llegaste, promediando el 2014. ¿Cómo fue esa adaptación?

-FB: Siempre ser un entrenador extranjero en otro país es difícil para acomodarte a otra cultura, la gente, comida, protagonizar, aunque sea el mismo lenguaje cuesta comunicarse. A mí, el primer año me costó comunicarme porque se usan otras palabras, gestos, aunque me terminé adaptando.

Venía de dirigir en Colombia, y cuando entré a la Facultad entré al equipo de la UNLP a jugar (NdR: lo hizo como líbero). Ahí conocí gente, repartí curriculum, boca a boca, y en el 2014 apareció Sud América de Tolosa. Allí empecé con Mini Vóley, sub-13, y el masculino  de Primera, a los seis meses de estar acá.

Hice el Curso Internacional 1 en Uuguay. Lo conocí en ese momento a Andrés González y a Agustina Boyezuk, y por medio de Agustina -que era conocida mía en la UNLP- hizo un vínculo con Andrés y me trajo al Club Estudiantes para ser en parte ayudante, estadista.

 

-631: Todo lo que contas, por la rama masculina. Ahora, a dedicarte al vóley femenino.

-FB: Sí. Yo primero tenía que adaptarme al vóley femenino. Venía del masculino, entrenar y jugar. Tuve que estudiar un montón. Empecé acompañando a Andrés (González) en la División de Honor, año en el que salió tercero Estudiantes en Liga Nacional. Y arrancamos con el inicio del Mini Vóley, con las bases de Ana Lía Ceola que había hecho. Fue escalón por escalón: de sub-13 a 15, y subiendo. Un proyecto institucional fuerte en el vóley, llegando a dirigir hasta 21 pero ligado también a Mayores.

Costó acomodarme a las palabras, fue complicado. Los colombianos tenemos un acento muy formal, ahora ya no (risas), soy uno más, suelto, pero tenemos el «sí señor, gracias». Somos muy estructurados. La comida cambia también: somos más de las legumbres, los granos, acá es menos, más gaseosa acá y nostoros más de jugo o fruta. Costaba almorzar y cenar pizza en el mismo día: para mí es una comida rápida, de un día, pero no seguido (risas). Fue acomodarse no más, y así uno crece.

 

Silvera, Bernal, González y Maresca, a las puntas, el CT.

-631: Estudiantes. Ahí tuviste tres entrenadores de nivel: Andrés González, Marita Paredes y actualmente Eduardo Rodríguez. ¿Qué te dejaron en este tiempo acompañándolos?

-FB: Los tres apasionados por el vóley, con mucho trabajo, compromiso. Alguno más sentimental, númerico, ciencias exactas, filosofía, y cada uno con buenos resultados. Alguno más apoyado en Primera, otros en Inferiores. Eduardo, por ejemplo, ahora en toda la estructura. Andrés fue mi mentor, el primero, pero de todos aprendí mucho. Muchos detalles gracias a Marita en el armado, con Eduardo de estructura. De cada uno algo, tomaba lo mejor.

 

-631: ¡Y qué Estudiantes! Un crecimiento en Inferiores que se consagró con el grandísimo 2018 de títulos, clásicos ganados…

-FB: Creo que este proceso lo armamos en los últimos seis años, un crecimiento grande. Ana Lía (Ceola), Malala (Serantes), Tati (Torrijos Fuertes), un producto de Inferiores que se comercializó con una imagen. Estudiantes es una imagen en el país: ese era el objetivo, era imponerlo como uno de los mejores del país. Yo cuando llegué vi grandes equipos en Abiertos con planteles fuertes del Interior. «Me gustaría algún día llegar a esos lugares a protagonizar con nuestro club», decía, y llegamos a esa búsqueda con la ayuda de las chicas y el Club. En algún momento iba a llegar. En 2017 tuvimos un buen año, desarrollamos jugadoras y en el 2018 se dieron las finales ganadas. El proceso llegó al punto cumbre, avanzar año a año y lo mejor fue el 2018.

 

Con Estudiantes, logró la Copa Metropolitana 2016 -primer título en División de Honor para el Club-, cinco temporadas en Liga A1, el campeonato de la Liga A2 con ascenso a la A1, importantes participaciones en Copas Argentinas, campeón con Inferiores en las categorías mayores. También en Universitario de La Plata campeón y ascenso a Primera, finales del vóley local con Atenas de La Plata, estadista en Selección Menor, estadista en principales torneos internacionales FIVB en el país, entre lo más destacado de su paso por Argentina.

 

-631: Formar debe ser una de las mejores etapas para un entrenador. ¿Cómo plantearías de forma de serlo?

-FB: Nada resultadista. Es difícil mirar la tabla en Inferiores, porque nuestra búsqueda era desarrollo: ese era el resultado buscado. Es nuestro modelo, y obvio que ganar ayuda, te motiva, pero el eje era lo otro. Tengo la filosofía de juego, de momentos, y aprendí con los años estadística.

 

Martínez, Bernal y Rodríguez, parte del CT campeón de A2.

-631: No solo Estudiantes te dio alegrías sino que también gracias al Club pudiste dar varios saltos importantes en tu carrera. Selección, viajes…

-FB: Viví el Sudamericano de Clubes 2016, aprendí ahí, que fue en La Plata. Apareció la oportunidad, me fue bien, luego trabajé también en el Mundial sub-18, apareció el llamado para el PreMundial del masculino clasificatorio a Italia. Liga Mundial, en San Juan, y también le metí a mi pensamiento lo numérico y lo que aprendí con los conocidos en cada lugar.

Y en 2018 me llegó la invitación a la Selección Menor, junto con Eduardo (Rodríguez). Armé mi método, socializando, viendo miles de videos, pelotas, nada improvisado, analizando. Muchos años estaba los siete días de la semana atento al vóley, a los detalles, tenía la cabeza en eso.

 

-631: Sin dudas al hablar de Selección, de esa búsqueda de técnica, la consulta es: ¿cómo ves a nuestro vóley?

-FB: Del vóley argentino vi un vóley muy técnico, lindo, vistoso, análisis, táctica, información, estadística que antes mucho no se daba. La preparación física, también. El cuidado del jugador argentino en la lesión…

 

-631: Y obvio que no se puede pasar por alto estar acá, en La Plata, aquella que leías por nombre y ya van seis años que la transitás.

-FB: La Plata es muy tranquila, para mí (risas), que vengo de una ciudad muy grande. Una tranquilidad terrible, acostumbrado a otro ritmo. Viajé a muchas capitales por suerte. Es una ciudad planeada, cuadro perfecto, diagonales perfecta, cuadras perfectas, pero es difícil verlo siempre cuando es o vive estando acá. La conocí de principio a fin.

 

-631: Y si uno dice La Plata, dice Estudiantes – Gimnasia…

-FB: Es lindo un clásico jugarlo, vivirlo, planearlo. Estar sabiendo que hay mucha gente observando, cualquiera quiere jugarlo. Te da gran experiencia manejar la situación, en el deporte o nivel que sea.

 

-631: Tuviste paso por Universitario, otro club casi centenario de la ciudad. Salieron campeonas.

-FB: En Universitario tuve un llamado a finales del 2017, pudo darse yo estando también en Estudiantes. Era un objetivo grande, ascender, con equipo de Inferiores. Fue una buena temporada, buenos resultados, ganamos 27 de 30 y cumplimos el objetivo de salir campeón y ascender. Las jugadoras acompañaron un montón, me fue muy bien.

Y también en ARVA di vueltas por varios lugares (risas): masculino en Unidos del Dique, Sud América, UNLP, se dio el femenino en Unidos con ascenso incluído y en Atenas con buen trabajo con Facu Villalobos jugamos finales. Sostuvimos un grupo largo en Atenas, que no es fácil para este nivel.

 

-631: Y casi que sin querer queriendo cumpliste también lo que podría llamarse un sueño. Velasco dirigió, por lo menos, los mismos clubes que vos: Estudiantes, Universitario…

-FB: (Sonríe) Se fue dando, hasta hace poco que pensaba eso, que dirigí los mismos clubes que Velasco. Lo pude charlar con él, lo hablamos una vez en Salta y la última en la despedida en 2018 en Universitario, de poder hablar con él. Me dio consejos, de «disfrutar el vóley y cosas aisladas también». Me llevo muchas palabras, que era «buenisimo estar 24/7 pero dedicarle también a la familia, amigos, diversión y no cerrarse». A él no le gusta que lo idolatren, pero viéndolo cerca pensaba «qué difícil debe ser él, porque lo idolatran» pero él es muy sencillo.

 

-631: Antes de que se enfríe el agua para el mate o café, veremos después qué tomamos, ¿a quién te gustaría agradecer?

-FB: Agradecer al país que me recibió, lo que viví: pude hacer mi documento, residencia, estudiar, capacitarme, cursos, crecer. Agradecer al vóley argentino, que me dejó millones de cosas, miles de torneos, la Selección. A gente que confió en mí, a Estudiantes, a los equipos de ARVA, a Universitario. Al periodismo, que sin ellos no existiría.

Hice mi carrera, me formé como entrenador acá con mis jugadoras: sin ellas, no podría serlo tampoco, me enseñaron mucho. Aprendí de ellas, de estudiar mucho para enseñarles.

Ahora, los procesos o ciclos van cambiando. Es un cambio en mi vida, esperando otra oportunidad. Descansar un poco en Colombia pero siempre atento, estudiando, preparado.

 

-631: Y una pregunta que nos gusta hacer. Es fácil para el resto hablar de uno, pero no siempre para uno ver cómo se muestra al resto. Vos, Felipe, ¿cómo te definirías con todo lo aprendido tras estos años?

-FB: (Piensa, casi unos 60 segundos meditando). Es difícil la respuesta, hablar de uno mismo. Considero que soy un tipo apasionado del vóley, de las cosas que más me gusta estar haciendo el la vida. Que siempre me interesó trabajar o trasmitir en las jugadoras un desarrollo de la personalidad deportiva, de analizar el juego, y de ahí llevarlo -capaz en profundidad- a lo técnico, tático y físico, entendiendo el por qué, siempre con la ayuda de conceptos pero enfatizando o incentivando la toma voluntaria de decisiones o al menos el análisis de cada situación o momento del juego. Y buscar como solucionarlos.

A veces nosotros los DT tomamos decisiones constantes y me incluyo que puede que le saquen algo de interpretación y análisis, pero también puede ser por que nosotros los DT lo estudiamos constantemente y ellas no, por eso intentaba que lo entiendan de la mayor forma y cantidad posible para que decidieran mejor. Capaz pensaba si deciden mejor en algunas cosas se entrenaran cada vez mejor para que ese fundamento que utilicen tenga calidad.

 

Felipe Bernal, el colombiano platense, o platense con tono colombiano, dejó su exitoso paso por La Plata. Varios clubes en un lapsus de seis años y meses, con Estudiantes en lo más alto. Medallas, finales ganadas y también perdidas. Aprendió en la Universidad como también en las canchas. Leyó y escuchó. Y sobre todo, como residente argentino, tomó mate -¡y cuántos!-. «Che, vos, ¿querés uno?» Me dijo antes de irme. Un campeón.

 

Fotografías de ilustración: Prensa EDLP.

Sergio Pomares

Acerca de Sergio Pomares

🗣️ Periodista Deportivo UNLP (UNLP 2014). 🎤 Locutor nacional M13641 (ISER 2018). 🎓 Licenciado en Comunicación Social (UNLP 2019) ------------------- 🟡 VÓLEY 631 🟡 --------------------- Editor, redactor y community mánager de Vóley 631 (desde 2013). Productor y conductor de 631 TV. Productor, co-conductor y columnista de 631 Radio (FM 94.1 La Plata)

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