Volvieron a hacer historia: análisis del Beach de BSAS 2018

A nivel femenino, Argentina ganó otra vez partidos olímpicos como en los pasados YOG (Verasio-Hiruela lograron 6; nunca en Mayores). En el caso de la categoría masculina, pasaron el récord de Conde/Baracetti -campeones mundiales- de Atenas 2004 y hasta mejor que Aveiro/Aulisi en el bronce en 2014. 

Quién le quita lo bailado a estas duplas. En realidad, la arena de sus cuerpos. Porque fueron de un lado a otro en ese rectángulo, por el aire y el suelo, sobre la red y líneas. Brenda Churín, Delfina Villar (ambas de Estudiantes), Bautista Amieva y Mauro Zelayeta hicieron historia, y su historia: en la primera vez de Juegos Olímpicos en nuestro país, las chicas sumaron victorias como las pasadas en 2014 y los chicos superaron el número de conseguidas por la dupla más famosa en el país (Conde-Baracetti) y hasta un mejor porcentaje que el bronce Juventud del 2014. Aunque los anteriores casos la mayoría son de duplas de mayores, nadie puede quitarles lo entregado y logrado. Ellas terminaron entre las 16 mejores duplas y ellos terceros, sobre 32 en cada rama.

Cientos de personas lo vivieron en la cancha central del Parque Verde, más de 2.500 cada día (aunque el límite era ese número). Otras tantas se quedaron con las ganas por la capacidad, pero alentando igual por los colores nacionales. Todo comenzó ese domingo soleado en Palermo, Buenos Aires, y aunque terminó una semana después la actuación en la arena, fue un momento único y ojalá repetible. Más de 35.000 personas entre los 10 días, hasta con presencia de estudiantes de colegios primarios de diferentes regiones. Y hubo jornadas de iniciaciones deportivas.

El beach volley es olímpico desde 1996, tras la prueba cuatro años antes en Barcelona. Allí estuvo la primera dupla de hombres: Conde y Martínez marcaron el inicio, en un momento en donde solo se jugaba a un set. Quedaron decimoterceros, con una victoria sobre tres encuentros.

La siguiente experiencia tuvo a dos parejas, ambas masculinas: Conde siguió con Martínez y finalizaron novenos, con historial de 1-1. Pero también se sumó Baracetti junto a Abrantes (dos caídas). Los dos primeros de cada dupla harían historia más adelante.

2004 quizás era la chance más importante, porque Conde – Baracetti venían de ser campeones del mundo en Klagenfurt 2001 y en 2002 del World Tour. Atenas los recibió, la casa de los Juegos fue la primera vez con tres sets y ahí registraron la mejor marca hasta ayer: novenos, con tres victorias sobre cuatro encuentros.

En 2008, Conde llegaba con el mote de mejor defensa World Tour lograda en 2006. Ahí, también con Baracetti, ganaron uno y perdieron dos, terminando en 19° lugar y siendo su última experiencia pero también del nivel masculino.

Fue el 2012 la primera ocasión para mujeres, clasificando Gallay y Zonta. No ganaron en Londres, pero fue la experiencia inicial para repetirse en 2016. Río de Janeiro volvió a tener a Gallay pero esa vez con Klug. Llegaban de ser medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, el máximo logro femenino en arena. No ganaron tampoco en Reino Unido, aunque el deporte seguía creciendo.

Y fue en 2014, en los Juegos de la Juventud Nanjing 2014, donde se logró la mayor cantidad de victorias y además un podio: Aveiro y Aluisi ganaron ocho de sus 11 encuentros (72%, hubo 36 parejas), quedando así en tercer lugar vencieron en el partido por el bronce a Finlandia. Era la primera experiencia juvenil en este tipo de Juegos, en donde también fueron partícipes Versario e Hiruela ganando seis de sus ocho presentaciones (las primeras victorias olímpicas) y jugando hasta cuartos de final (quinta posición).

No se nombró Singapur 2010 porque ahí hubo vóley común, con sola presencia masculina y que logró el segundo puesto tras perder la final ante Cuba por 3-1. Le ganó a Irán pero perdió con los cubanos en la fase de grupos, y en semifinales superó a Rusia para otra vez chocar ante los isleños.

Buenos Aires 2018 (32 parejas) dejó la primera experiencia en nuestro país, con dos victorias (sobre cinco encuentros) para las chicas y seis para los chicos (75%, en ocho). Un jugador que se dedicaba al fútbol (Zelayeta) que optó por la red pero en mitad de cancha, que le abrió las puertas de su casa a su compañero (Amieva) como también Churín a Villar. Dos parejas que dieron lo mejor de sí en dos años de puro entrenamiento, viajes, Mundiales FIVB, para disputar su juego en casi 15 días.

Por ende, con el repaso histórico necesario, es que se valoriza el constante crecimiento del vóley en arena sosteniendo lo bueno hecho hace cuatro años con jugadoras y jugadores que aún no se definen sobre jugar dentro o fuera de un estadio techado y que siguen en etapa de evolución.

Aunque seguro lo conseguido seguirá valiendo para los próximos Juegos de Mayores como también para lo que hace años se hace en torneos regionales, universitarios, nacionales, sudamericanos o internacionales FIVB en donde la representación argentina se haga presente.

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