¡Gracias, Julio!

Velasco dejó de ser el entrenador de la Selección, algo ya dado a conocer en los últimos meses. Llegó en 2014 tras su paso por aquel famoso bronce del Mundial 1982 y posicionó a la Albiceleste de igual a igual ante los más grandes. Pasó la barrera de los 100 partidos dirigidos.

Quizás la imagen que más se vincula últimamente a Julio Velasco sea su gesto tras el triunfo ante los polacos, después de un millón y medio de pedidos de challenge que quizás todavía sigan pidiendo porque desconfían de que haya hecho bien el corte de manga. Pero esa imagen de Velasco mostró lo que siente, fue super a la tecnología, a las adversidades, ganarle a este vóley moderno e imponernos a un equipo que son reyes sin corona. Es que claro, no pudieron pasar de ronda para hacer más historia pero… ¿quién no se emocionó en esa arremetida del 11-14 a 16-14 ante los últimos campeones del mundo? Por acá sigue circulando el gif, Julio.

Si hay que hablar de por qué Velasco es Velasco, mejor leer primero Vóley, con V de Velasco.

¿Viste? Lleva su tiempo, pero vale la pena saber que acá, allá, y también allá lejos lo tienen como lo que es: un gran entrenador. Hoy Velasco dejó de ser el seleccionador, duró cuatro años pero estableció una marca que fue más allá de la Mayor, una línea. Hay futuro en juveniles y una idea a seguir por Méndez en Mayores.

Volvió para el Mundial 2014 y el logro máximo fue el oro en los Juegos Panamericanos -tras 20 años de espera-. En total, y de lo principal: 44 partidos en Liga Mundial, ganando la mitad; 15 en la nueva Nations League, con cuatro victorias; 17 en Mundiales, ganando ocho; seis en Juegos Olímpicos, ganó cuatro; 11 en la Copa del Mundo, festejando siete; los cinco ganados en la Copa Panamericana 2017; cinco victorias en los seis jugados de los Panamericanos; tres en el Preolímpico; cinco del clasificatorio a la Copa del Mundo; tres sobre cuatro en el Sudamericano 2017; las dos del PreMundial 2018. Es decir, 118 partidos dirigió Velasco a la Argentina. Debutó ante Francia y terminó de la misma manera.

Aquel lamentado cruce en Río o la derrota contra Venezuela, algunos de los partidos con resultado negativo que más se recuerdan. Pero Velasco llevó el vóley más allá. Por su personalidad, estudios, sabiduría, experiencia y demás, algunos programas deportivos, aunque solo hablan de fútbol, lo llamaron para que hable de diferentes cuestiones vinculadas a su tarea y también que pueda responder problemas vinculados a la conducción técnica de la selección masculina.

Y fue en uno de sus anteúltimos partidos en los que otra vez mantuvo en vilo al país con lo que podría pasar con el último campeón. Alguien al que para cualquier pregunta tiene la respuesta adecuada y sabe qué quiere.

Solo falta una cosa, que con Velasco tampoco se pudo. No pudieron, ni pudimos. Nadie. ¿Cuándo le vamos a encontrar un apodo a estos muchachos? Hoy, es más fácil pedir challenge que darles un mote pero ya va a salir…

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