Boyezuk y Scheffer, dos regresos de jerarquía

Tras su paso por la UNLP y Liga Argentina, la armadora y punta-receptora volvieron a Estudiantes.

Fotografía: Salvador Vega Valverde.

Pese a no disputar la Liga Argentina Femenina, Estudiantes tuvo un verano bastante movido para planificar la temporada 2018 y, desde hace unas semanas, cuenta con los regresos de Agustina Boyezuk (25) y Geraldine Scheffer (22), quienes comenzaron su segundo ciclo con el Pincha. Ambas vienen de jugar la Liga: la armadora en Biblioteca Bernardino Rivadavia y la punta-receptora, en San Jorge de Santa Fe.

Mucho tuvo que ver Eduardo Rodríguez, que estuvo con la Selección Argentina Juvenil y coincidió con las protagonistas en la Fase de Grupos. “Arrancando la Liga me di cuenta que quería volver al Metro y hablé con Edu en persona”, aseguró la armadora. “Me contó el proyecto que tenían, formar jugadoras a largo plazo y que en el plantel, las mayores íbamos a ser pocas”. Algo similar ocurrió con la punta: “Decidí volver porque tenía ganas de jugar el metropolitano nuevamente. Edu habló conmigo durante la Liga y me gustó su propuesta”, expresó.

Para Boyezuk, quién estuvo desde las inferiores hasta 2015, son sensaciones encontradas. “No volví a lo que para mí siempre fue el Club, “El Osácar”. Las distintas disciplinas nos encontramos esperando las construcciones en 1 y 57″. Si a vóley se refiere, se reencontró con otro “aire”, “hay un gran proyecto que apunta a las inferiores y eso me gusta. Quiero volver a apostar“,  agregó. Scheffer, que jugó la Liga 2017 con Estudiantes, confesó: “Ahora seré una de las jugadoras experimentadas, es un lindo desafío el de ser una de las que se tenga que poner el equipo al hombro y guiar a las más chicas”.

La última competencia nacional fue enriquecedora para ambas, luego de compartir equipo en la UNLP. “Era la primera vez que me iba de mi ciudad para jugar al vóley, aprendí mucho del staff técnico de Rivadavía y tener roce con jugadoras de Córdoba. Fue una apuesta que por suerte me deja con muchas ganas de seguir”, aseguró Agustina. “La experiencia fue grandiosa”, remarcó Geraldine, “formé parte de un equipo excelente y crecí en aspectos deportivos y personales“, complementó.

Ya con la cabeza en el Pincha, asumen el rol que les toca: “le aportaremos experiencia y responsabilidad”. Por el hecho de ser entrenadora -en la UNLP-, la armadora sabe que puede aportar en otros aspectos. “Es fundamental que no se no pierda el disfrutar estar adentro de la cancha, de ir a entrenar porque de esa forma vamos a poder buscar rendimientos”, remarcó.

Su compañera confía en poder “transmitir el compromiso y la pasión por este deporte”. Las ex UNLP comparten un pensamiento: “somos un plantel joven que tiene mucho por crecer. Sabemos que los resultados pueden no ser inmediatos, pero confiamos en el proyecto y queremos volver a tener el protagonismo que tuvo Estudiantes alguna vez”.

Por último, analizaron sus momentos personales: “He cambiado en varios aspectos, en estos dos años pude dedicarle bastante a la vida académica, estoy a pocas materias de recibirme (Profesorado en Educación Física); a las actividades como profe y dedicarle tiempo a la militancia. En 2015 me fui agotada y desenamorada del vóley“, confesó Boye. Sin embargo, “volví a enamorarme de él y acá estoy, volviendo muy contenta”.

Sigue “sorprendida” por su segunda citación a la Selección Argentina: “Nunca me imaginé la convocatoria. Estoy muy contenta y motivada para disfrutar y aprovechar esta oportunidad. Es lindo pensar que ahora me llega cuando estoy entrando y no saliendo del Pincha”, exclamó, recordando la del 2015.

“Creo que estoy atravesando un cambio”, reflexionó Geraldine, considerando que está frente a una nueva etapa, donde cambian las obligaciones. “En la mayoría de los equipos que estuve, siempre fui de las más jóvenes y quizás no se me confiaba tanta responsabilidad en el momento del juego. En esta ocasión, el entrenador me propone un nuevo lugar y obvio que lo quiero aprovechar”.

No es fácil enfrentar nuevo retos pero ella busca apoyarse en su entorno. Tanto su abuela Susy Parcio como su madre Verónica Azcona, son pilares en su vida, sobretodo en la deportiva. “Confío mucho en mi familia, se que me apoyan y yo me apoyo en ellos siempre. Son mis principales críticos y, a la vez, mi mejor contención”, concluyó.

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