Las dos caras de Estudiantes: resultados dispares en una temporada con dificultades 

El 2017 ya es pasado: logró el ascenso a División de Honor masculina pero el femenino fue de mayor a menor. Candela Cortés Cardulli y Joaquín Kolevich, juveniles de experiencia, reflexionaron acerca de la temporada albirroja. Esperan que “las cosas vayan mejorando” y que “el deporte amateur sea más valorado”.

Se terminó la temporada 2017 y Estudiantes mostró sus dos caras a lo largo de ella: los equipos comenzaron participando en la Liga Argentina, tuvieron algunas similitudes – como proyectar a juveniles – aunque luego se dieron resultados dispares. El masculino logró el ascenso a la División de Honor mientras que el femenino sufrió altibajos sobretodo en el segundo semestre, que incluyó una temprana eliminación en los Play Offs y baja de jugadoras importantes.

El año masculino

El año del vóley masculino fue de menor a mayor: tras haber perdido la categoría en el Metro, tenía la mira en la Liga A2, a la que encaró con un plantel encabezado por la dupla Juan Pablo (Ferraris – Hatrick) y tras ella, mayoría de juveniles. Apenas dos refuerzos y un cambio de localía bastante particular: General Belgrano.

Si bien quedaría afuera en el triangular previo a semifinales -séptimo puesto -, el Pincha mantuvo el plantel para la Primera División, siendo favorito con Ferro. Debido a los problemas de infraestructura, jugó todo el año casi sin entrenar adecuadamente pero a pesar de ello logró el ascenso a la máxima metropolitana.

“Teníamos equipo para ascender, estaba predestinado”, se mostró con confianza Joaquín Kolevich luego del logro. El equipo con experiencia y juventud “no sintió tanto la diferencia” ya que están juntos hace años. “Somos camada chica, tenemos referencia de los más grandes y eso nos sirve. El club va por eso, apunta desde abajo”, agregó.

Buscamos estabilidad (NdR: en las últimas tres temporadas, Estudiantes jugó Rueda Descenso), en un torneo donde la mayoría tiene un presupuesto inalcanzable”, tiro Kolevich. Pero se tiene fe: “Eso lo solventamos con entrenamiento, garra y corazón”, cerró por lo que buscan para el 2018.

El balance es muy positivo en cuánto a los resultados deportivos y de proyecto. Aunque desde el Club, le deberán garantizar las herramientas necesarias para afrontar un duro 2018 de la mejor forma y no puede dar las ventajas que dio este año, si quiere seguir creciendo como disciplina.

El año femenino

Por su parte, el femenino arrancó el 2017 con algunas bajas – Pereyra, López –  pero sumando a Garay, Azcona, Scheffer, las hermanas Churín, entre otras, contando con el regreso de Cosulich Martínez. Como el masculino, también sufrió la falta de canchas disponibles y debió mudarse al Polideportivo de Ensenada. Cortés Cardulli no pudo estar por problemas personales, pero el equipo de María de los Ángeles Paredes tenía mucho potencial aunque poco rodaje. No fue lo esperado pero eso sería el principio, ya que en el Metro el equipo se desarmó en parte aunque terminó logrando quedar dentro de los ocho mejores.

La mayoría de los refuerzos no siguieron, se retiró Serantes y la capitana Bergé se incorporó a Gimnasia, mostrándose disconforme con la dirigencia albirroja. Entonces, el Pincha debió recurrir a sus juveniles. “Quizás no tuvimos un recambio clave, el plantel estaba conformado por jugadoras de inferiores que tenían responsabilidades en sus categorías. A pesar de todo, considero que Marti (Delucchi) siempre que estuvo, nos ayudó muchísimo”, expresó Cortés Cardulli, una de esas juveniles de renombre en el Pincha.

El panorama “fue raro”, impensado. “Veníamos de tener como referentes a Luli (Bergé), la Negra (Pereyra), la Polla (Calvo) y tener que ocupar ese lugar, las que quedamos, fue algo nuevo. Aprendimos mucho de las más chicas pero siempre apoyándolas e intentando que se sientan lo mas cómodas posibles”, sostuvo.

Otro cambio también fue salir del Pedro Osácar para terminar con los entrenamientos en Tolosa. “Los cambios de canchas fueron complicados, uno se acostumbra a su cancha, conoce las dimensiones, se siente cómodo, pero pudimos adaptarnos a los cambios de cancha, y al final terminamos jugando en el Country”, resaltó la Colo.

“Sabiamos que ibamos a tener un año muy duro, pudimos hacerle frente”, expresó la opuestaCreo que faltó un poco más de apoyo de parte del Club, todo lo que lográbamos era porque Ana (Ceola, coordinadora) y Lala (María Laura Serantes, mánager) hablaban con medio mundo para conseguirlo. Pero bueno, espero que las cosas vayan mejorando de a poco y que el deporte amateur sea más reconocido y valorado“, sumó.

En el femenino terminó el ciclo Paredes y se confirmó la baja de la Liga Argentina. Fue bueno el año de juveniles de las chicas, en Metro y en Copas, mientras que los chicos descendieron al Nivel B. En 2018 comenzará la era Eduardo Rodríguez y se apuntará a potenciar las inferiores. El masculino, aliviado con el ascenso, piensa en la A2 y poder volver a ser fuertes en el Metropolitano como aquellos momentos dorados de la década del ’70.

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