“Los mejores entrenadores tienen que estar en las categorías más chicas”

Luca Cristofani, entrenador italiano con experiencia en Selecciones Menores de su país, afirmó que esa es la clave porque “de los 8 a 14 años es donde está el peligro, la posiblidad de enseñar, pero en muchos lados se hace al revés: al que más sabe, con las Mayores”. El DT vino desde Italia a dar un curso de aprendizaje en Fomento, desde las 09 de éste jueves. Hizo hincapié en el reclutamiento, la relación educación-deporte y la importancia de la tarea dirigencial pero también económica en las instituciones.

Llegó y recorrió la zona centro de la ciudad. Caminó unos kilómetros, en poco tiempo, para ver la catedral, que no es la primera que vio pero le pareció “muy linda”. “Una ciudad muy viva, con mucho futuro, muchos jóvenes”, dio a conocer mientras miraba también a su esposa, Jésica. Ella, argentina, ayudó con la traducción del entrenador tano, que comprende y habla español, pero le era más fácil con su lengua natal. Pero también tuvo el tiempo para aprovechar costumbres argentinas, como el asado.

Luca Cristofani (48) está con las juveniles de Italia. Un entrenador de Selección que pasó por equipos de ascenso en su país y fue creciendo hasta llegar a ganar títulos importantes pero también llevar a inferiores a lo más alto. Tuvo un pasó también por la Mayor de Perú. Y ahora, en Argentina, aprovecha el tiempo para dar unas charlas. Este jueves, estará en el Centro de Fomento Los Hornos, en la Ciudad de La Plata, tras haber dado otras dos charlas en el país.

Cristofani, alojado en una especie de hotel moderno, de breve estadía, esperaba en el living del mismo y rápidamente se dispuso a dialogar sobre las cuestiones que lo trajeron a la Ciudad, pero también se extendió sobre puntos clave del vóley.

-Vóley 631: La primera pregunta que uno se hace es: ¿qué motivo te trajo al país?

-Luca Cristofani: Me gusta compartir las experiencias que tuve en tantos años y también parte de mi familia es argentina, mi esposa y mi hijo. Lo hago por el corazón, no sólo por trabajo

-631: ¿Qué ves del vóley argentino?

-LC: Argentina tiene una tradicción importante en vóley, en masculino aún más alto nivel se ve. Hoy las mujeres están haciendo un  buen trabajo pero hay cosas para mejorar. Una clave es el reclutamiento de jugadoras, que es difícil, ya que con los que tienen talento fisico pueden nacer en cualquier parte del país y que sea reclutamiento total es importante para no perder oportunidades.

-631: ¿Y que es lo que en Italia ayuda a que sea un deporte más visto, más fuerte?

-LC: También ayuda desde los clubes el trabajo de educación física en las escuelas. En Italia hay más colaboración de club-escuela, que en éste país.

-631: ¿Y es posible aquí, en Argentina?

-LC: Pienso que se puede hacer. No hay una persona la que cambia, sino el empuje final es lo que sirve como lo que pasó con Velasco en Italia. Ésta etapa tiene que pasar en el femenino en diferentes etapas, y seguro hay personas que saben qué hacer pero también depende de lo político y por ende se necesita buena comunicación entre lo político y deportivo.

-631: Y también es clave el rol del entrenador…

-LC: Siempre hice mucha investigación por placer. Llevo 20-25 años, y antes entendí que esto le interesaba a otros y desde ese momento continuó actualizándome año a año. Cuando puedo compartir con otros estas ideas, me pone feliz.

-631: En Italia, que es un país donde la importancia del vóley se nota detro y fuera del mismo, ¿cómo es ese papel de DT?

-LC: Es difícilísimo el inicio. Uno no piensa donde va a terminar, sino por placer. Después con los años vienen las ocasiones. Como la Selección de Perú, que fue una coincidencia: estaba con el contrato para ser entrenador de Colombia, lo tenía en la mano, pero mi curriculum pasó en las manos del Presidente de Perú y recibí la llamada. Estaba por jugar un partido en Serie A, llegó la llamada y aunque hablaba español yo entendía como pero sabía que era importante. Y en 48 horas dejé todo y me fui a Perú. Ésta es la vida del entrenador (risas).

-631: Y debe también una idea de cómo entender el vóley…

-LC: Divido al vóley en dos partes: la parte educativa-social, respetable, que es el 99 por ciento de los jugadores.

-631: Como también objetivos…

-LC: Hoy entreno a un club con el único objetivo de formar jugadores de nivel alto. En los últimos cuatro años, de 26 jugadoras 22 en Serie A. Es nuestro orgullo, mucho más que los títulos que ganamos.

-631: Y tu progreso, ¿cómo lo ves?

-LC: Es un proyecto que cada año se le agrega un ladrillo. Es como una casa, que es linda por los que te hacen ver otros de esa casa. Pero para uno es la misma casa con la que comenzaste.

-631: Y si tenes que analizarlo…

-LC: Desde lo laboral, creo que tuve algunas intuiciones que seguí con fuerza y hasta llegar a contracorriente a veces. Desde lo social, la pasión junto a la investigación y estudio me permitió todo esto sin pensar que era un sacrificio.

-631: Y para que ese nivel de Selecciones europeas pueda verse en Argentina o Sudamérica, ¿qué faltaría?

-LC: Lo que falta realmente es un campeonato de clubes de buen nivel. Sólo Brasil lo tiene, que por lo tanto tiene buenos resultados con la Selección. Pero Perú también, aunque no tan desarrollada. El único modo para tratar de crear esas jugadoras que estén en juego internacional, es estar en Europa y no en sus países.

-631: Y el vóley en sí, ¿lo ves bien o con éstas variantes más como show para el espectador que puede o no saber del deporte?

-LC: No quiero que se me mal interprete, pero todos los deportes al alto nivel son un poco de show. Las personas pagan, o es televisado, para ver un espectáculo, deportivo en éste caso. No me gusta la hipocrecía en este sentido. Tenemos que crear un buen producto, porque si nos enganchamos al pasado arriesgamos un deporte que no se adapta a todos.

Antes, explicar el cambio de saque y que cada pelota no era un punto, era casi medio día que me llevaba (risas). Hoy, es más fácil y algunos cambios ayudan.

No tiene que suceder que los cambios del masculino se adapten a la femenina: para la Sub 23 masculina, hay antes Sub 19, 21 y 23, mientras que en mujeres sólo Sub 18, 20. Hay que adaptarse en el modo corriente. O el saque, como el saque en salto aterrizar antes de la línea de fondo, en las mujeres nadie sacará de esa manera porque no es eficaz. Es decir, respetar lo bueno del femenino.

-631: ¿Y hay tiempo para hablar con los entrenadores de ésto, o de qué se habla para mejorar?

-LC: Las charlas que se pueden entre entrenadores, son las mismas de acá (NdR: por la entrevista). Pocas, porque las partes de las decisiones está muy lejos de nosotros.

-631: ¿Cómo vez el vóley a nivel internacional?

-LC: El vóley tiene más afiliados que el fútbol, a nivel de países. La FIVB está bien, y quiere decir que la propagación del deporte muestra que se hizo bien aunque se puede mejorar. Hay que también apreciar a los cambios buenos de los últimos 30 años.

-631: ¿Y qué más se podría hacer?

-LC: La FIVB tendría que empujar a todos para que el vóley entre en la escuela con más fuerza. Es la clave del suceso, y encima un deporte sin contacto, uno de los pocos, y la exaltación es el punto más alto, no hay pausa, y eso crea la posibilidad de que sea muy educativo.

-631: En Argentina, por lo menos, algunos entrenadores adaptan cuestiones de otros deportes para el propio. ¿En el vóley hay detalles de otros para sumar?

-LC: Pienso que hay que aprender de todos los deportes. Estudió todo lo que puedo, sobre todo lo biomecánico y muscular. Está en continua evolución. Algunos económicamente más avanzados, pero que pueden dar indicaciones importantes. Lo bueno del vóley es que han investigado, hay ciencia y menos empirismo.

-631: En cuanto a la prensa, ¿es valorable que no esa como en el fútbol? En el sentido de a veces que hay presión, es más resultadista…

-LC: No sé si es culpa del periodismo, pero en todos los deportes hay presidentes capaces que se casan con un proyecto y a veces no se limitan a resultados. Por lo que es importante, como pasa en EEUU, que cuando alguien se abraza a un proyecto éste sigue adelante. Y ahí se entiende muy bien, y aunque tienen mucho dinero no tienen tantos cambios como en otros países más resultadistas.

-631: ¿Y cómo ves el nivel del vóley femenino argentino?

-LC: Con la Selección, Italia o Perú, enfrenté muchos equipos de Argentina. Siempre buena organización, físicos algunos no adecuados en el femenino. Por eso digo que la búsqueda del talento físico tiene que ser una prioridad, ya que los entrenadores varios aquí son buenos.

-631: Acá en Argentina no es muy común valorar el trabajo de tener un gran grupo de trabajo para un equipo. Es decir, se conforma casi siempre con lo básico salvo excepciones como Gimnasia, River o Boca, por poner ejemplos de equipos con trayectoria. ¿Cómo es esa valoración fuera, vos más teniendo experiencia para fomentar jugadoras?

-LC: En mi club juvenil de Italia, uno de los méritos -gracias a los dirigentes que consiguen aportes- tenemos: 2 fisioterapeutas, dos prepradores, 1 metal coach, nutricionista y 8 entrenadores y el primero. Una fuerza del club importante de tener figuras entrenadas para estar, pero la base no sirve esto. Alcanza un buen educador, con buen conocimiento del físico. para que se divierten y se acerquen al deporte. Por lo tanto la proporción será de 1000 a 1 de las que juegan por nivel que sea por placer.

-631: ¿Cómo motivas en ese quiebre que se da entre ser de Inferiores y Mayores? 

-LC: El problema viene porque cuando es más grande edad si el único objetivo es por alto nivel, se cae la motivación. Hay otros intereses, y hay abandono precoz. Cuando son más chicas si sólo se piensa entender el placer, estas chicas no dejan de jugar. Muchas veces hay confusión entre el deporte profesional y los que se divierten. Muchas líneas intermedias también hay, que no generan diversión ni campeonatos.

-631: ¿Cómo es el trato de entrenador – jugadora: más individual con cada una o genérico para todas?

-LC: En el femenino es imposible poder trato con cada una, de que tengan su espacio con el entrenador, y algunas tienen relaciones más personales y otras con el equipo. Por ende lo más correcto es que se vaya por el mismo camino aunque haya motivos diferentes.

-631: ¿Y qué diferencias se ve por fuera de cancha?

-LC: Diferencias entre hombres y mujeres en el vóley son por ejemplo los motivos sociales por querer jugar. Muchas veces el hombre para ser el mejor, ya a veces las mujeres porque desde la familia le piden o para estar con las amigas, o por cuestiones diferentes al hombre. Hay que tomar estos motivos principales y transformarlos a las ganas de querer jugar.

-631: ¿Qué sabes de mañana, qué pensaste, de la charla en Fomento?

-LC: De lo que nos dijeron, habrá un grupo de entrenadores seleccionados. Quiero hacer una primera parte de fases de aprendizate y de la biomecánica del gesto deportivo. Y después al vóley, hablaré del contraataque, y con práctica con jugadoras.

-631: Una pregunta particular, y es que en el vóley hay niveles para entrenadores. En otros, deportes no pasa. ¿Cómo ves eso?

-LC: No tengo una respuesta firme sobre los niveles. Estos grados de entrenadores no refleja lo que realmente es la capacidad de poder manejar un grupo. A veces pienso lo contrario, los mejores tienen que entrenar a los más jovenes porque el peligro es cuando el jugador tiene 8-14, y en lo general en esa falla de edad ponen a los de menos experiencia. Y el grado más alto tiene que entrenar a las más chicas

-631: ¿Qué mensaje das?

-LC: El mensaje que estoy dando, que es difícil de decir en pocas palabras, es que hay que tener coraje de entrenar lo juvenil que se entrena el alto nivel. Es el único camino para las pocas chicas que pueden estar en alto nivel.

-631: Para cerrar, algo a agregar…

-LC: El trabajo se hace enseguida, cuando entran al gimnasio, pensando en el futuro, pero se demuestra que la categoría más cerca al alto nivel es Sub 19. Porque un jugador que hizo todo un camino, está pronto para jugar en ese nivel.

En el Sub 14, hay hábiles que ganan en su categoría pero probablemente no serán de lo más alto.

-631: ¿Volvés?

-LC: Este año ya estuvimos en Río IV, Ituzaingó, y ya nos invitaron para volver. Y la experiencia que estoy trayendo parece que ayuda, gusta.

 

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