Velasco, otra vez como en su casa: una charla con conceptos que sirven más allá del deporte

El entrenador no lo tomó como un coaching, donde se dice que el que quiere puede. Saliéndose de esa metáfora, en Universitario se basó en liderazgo deportivo y gestión de equipos, haciendo hincapié en el feedback, adaptación, saber y entender sobre a lo que a uno le llega para luego poder transmitirlo. “El DT tiene que ser un maestro”, fue una de las tantas frases que dejó.

VELASCO ULP 2017

En el gimnasio de la sede social del Club Universitario y ante un marco de 200 personas, el entrenador de la Selección -platense y también socio funebrero- Julio Velasco dio una presentación sobre “Liderazgo deportivo y gestión de equipos de trabajo” pero además se refirió a otros temas por preguntas de la gente y también por el curso que tomó la charla. Habló -y sin parar- durante casi dos horas y media dando conceptos, ejemplos y opinando sobre las situaciones que le han tocado vivir en su rol en el deporte.

La misma comenzó a las 10:50, luego de que Velasco tuviera una conferencia previa con los periodistas -próximamente, nota- de alrededor de 20 minutos. Todo comenzó con la pregunta que se hizo desde el arranque: “¿Qué es jugar bien?”. El entrenador recordó que la primera vez que le hicieron esa pregunta no supo responder con más palabras que “jugar bien es jugar bien”. Pero afirmó que tiene un camino de cómo llegar. Remarcó que no sólo tiene que haber técnica, sino también improvisación, adecuarse a un sistema, entender que el error siempre está, cumplir roles y establecer relaciones, solidaridad, emotividad, adaptarse y complementarse son factores que llevan a responder esa pregunta.

En ese trabajo, en donde siempre hay competencia porque se hace con y contra otros, tiene que existir un feedback -planteó Velasco-, de intentar hasta que salga, de probar, de entender la situación y de ver las soluciones. De no quedarse con una simple respuesta luego de la acción, de que también se puede divertir porque al salir bien uno se divierte, y ahí aparece la satisfacción y la misma aumenta la relación en el trabajo.

Velasco, al hacer foco en el sistema, hizo énfasis en el papel del fenómeno. “En Argentina no hay muchos sistemas, ni métodos, ni instituciones, por lo que cuando alguien se destaca es un fenómeno”, sostuvo. Habló sobre ese destacado y el papel que tiene que tener el resto, de tomar a cada jugador y tratar individualmente, no a todos por igual.

Respecto a los equipos y la famosa frase de que Velasco busca obsesivos, amargos y rompepelotas, él se consideró un “hincha pelotas para tener calidad”. Todo en el sentido de insistir, en un presente donde la obsesión se toma como sinónimo de trabajo y amargo de alguien que cumple las reglas.

El platense también recurrió a anécdotas para el tener que adaptarse a situaciones o buscar lo mejor cuando uno lo necesita, yendo a historias como sus partidos de vóley en las playas de Mar del Plata o cómo conquistar a esa chica del 5ºB de la secundaria. Velasco mantuvo que uno tiene que analizar para llegar al objetivo, de intentar tras el error para llegar al bien.

En otro ejemplo para ver ese feedback o la prueba y error para aprender, indicó que se puede notar facilmente con los más chicos cuando agarran un aparato tecnológico y cómo aprenden tan rápido, o el hecho de jugar y como se concentran para que salga bien con la actitud de probar hasta que funcione y ahí si seguir.

En cuanto al vóley, deporte que se sumó tras antes ser marcador de punta de fútbol en Estudiantes, contó que en la década del 70′ en Argentina empezó a saberse y analizarse más sobre las selecciones, ya que todo se basaba en aquel entonces sobre River y Comunicaciones. “No hay comparación con la técnica de hoy, hay que dejar de juzgar y entender que lo de hoy es mejor”, indicó. “Porque en Argentina se exige con puntos de referencia que son muy altos, y es una locura pedir hacer algo para llegar a lo más alto, antes no había objetivos y hasta yo no pensaba a llegara ningún lado y sólo uno buscaba mejorar día a día”, agregó.

Y yendo al liderazgo, dio unos tips: no hay que proponérselo, tiene que ser natural; ser uno mismo; saber pero también explicar lo que uno aprende; adaptarse a la información que a uno le ingresa y hacerla propia; proponerse un objetivo; hacer soñar. “El líder va saliendo solo”, afirmó. Y reconoció también el saber donde uno está: “Yo me construí un territorio en donde soy bueno, y no salgo del vóley por eso”.

Velasco dio a entender al entrenador como un maestro, y que hay que comprender la cabeza de cada jugador. Pero también reconoció que en el vóley cada seis chicos, cinco son mujeres pero a pesar de ello en el ámbito principal no hay muchas mujeres entrenadoras salvo casos como en China o también -a nivel local- Gimnasia. “Que haya más mujeres que sean DT”, pidió Velasco. Que también agregó que lo que entendió en su etapa entrenando a mujeres (Cuarta División en Belgrano y en la Selección de Italia) es que “las mujeres no aceptan el error, no lo quieren, y lo peor que se puede hacer es corregirle porque ellas ya saben que no quieren eso, mientras que los hombres si uno les llega a decir que no hay problemas no se preocupan en corregir”.

Ante algunas respuestas del público, Velasco respondió con total tranquilidad y sencillez a temas que son de complejidad en muchos lados como el rol del estrella en un equipo o la competitividad entre los infanto-juveniles. Y cerca de las 13:30, la misma charla dio a su fin con aplausos para el entrenador.

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